Es una técnica dulce, muy dulce de cambio conductual. Su repetición constante permite que el fondo mental vaya desplegando suavemente su información y el estudiante se capacita para escuchar las claves que emanan de él, despertándose una sutil necesidad de ser mejor. Y por lo mismo, esta técnica de hipnosis es un ordenador de los contenidos mentales subconscientes; el propio ritmo de aprendizaje del alumno determina la velocidad de orden y cambio.
El estudiante al practicarla reconoce la necesidad de reprogramar su mente subconsciente, desarrolla una fuerza renovadora por conseguir una personalidad integrada; de tal manera que su pensar, su sentir y su actuar sean coherentes. Finalmente se transforma en el constructor de
La autohipnosis activa el poder autocurativo de las personas, por lo tanto las hace más sanas, y si las hace más sanas, las hace más felices. El ser humano nació para ser feliz y próspero, esto no ocurre porque ha adquirido una impronta que bloquea sus capacidades naturales.
Una persona sana puede tomar decisiones más adecuadas y enfrentar la vida de mejor manera, frente a imprevistos puede resolverlos de manera más creativa. El poder autocurativo es un poder innato del ser humano sano; lo regula, lo limpia y lo purifica. Definitivamente el alumno que utiliza las sesiones de autohipnosis con o sin la intención de reprogramar sus conductas, hace que active su poder autocurativo.